José Antonio Gómez Reyna Profesor investigador del CUCEI/La Gaceta UDG

En nuestro planeta existen dos formas de obtener agua: por deshielo y lluvia, fenómenos que generan escurrimientos superficiales y subterráneos. En nuestro país no hay glaciales o nieves perennes para poder conseguir agua por la primera forma. Por tal motivo, el agua dulce en México la obtenemos por medio de la lluvia.
Los sistemas orográficos de montañas, valles, barrancas, entre otros, nos determinan las micro y macrocuencas hidrológicas, desde las partes altas hacia las zonas con menor altitud, y hasta llegar en ocasiones a descargar estos caudales en los océanos o en el caso de las cuencas cerradas donde se forman lagunas, lagos o humedales.
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