Número 15, julio de 2008

 

Presentación del libro Agua y clima: elementos para la adaptación al cambio climático

 

Geógrafa Carolina Neri, autora.

El 30 de junio,  en el auditorio del IMTA, se presentó el libro Agua y clima: elementos para la adaptación al cambio climático, de Rosalva Landa, bióloga y experta en temas ambientales; Víctor Magaña, experto en meteorología, y Carolina Neri, geógrafa. El libro fue coeditado por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y el Centro de Ciencias de la Atmósfera de la Universidad Nacional Autónoma de México.

El libro fue presentado en el auditorio del IMTA por la maestra en ciencias Julia Carabias, profesora-investigadora de la UNAM y los doctores Polioptro F. Martínez Austria, Director General del propio Instituto,  y Raúl García Barrios, investigador del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias (CRIM) de la UNAM.

Se estructura en cuatro capítulos: “El clima y sus efectos en México”, “Vulnerabilidad del país al cambio climático”, “Lecciones por aprender ante el cambio climático” y “Elementos para planear la adaptación al cambio climático”.

La maestra Carabias comenzó su exposición diciendo que no obstante no estar México en el “Anexo B” del Protocolo de Kyoto,* se ha comprometido a luchar contra el cambio climático y busca, para el efecto, otras alternativas de financiamiento que la emanada de dicho documento de la Organización de las Naciones Unidas.

Señaló también que, no obstante tener metas claras el programa respectivo del gobierno mexicano, por no estar presentando las instituciones propuestas suficientes, deberá trazarse un programa transversal de consulta a la sociedad y a las instituciones académicas.

Ya concretamente sobre el libro que presentaba, dijo que su primer capítulo debiera ser leído por todos los mexicanos interesados en la materia, para precisar conceptos y establecer una política adecuada sobre el cambio climático, pues muchas intenciones de trabajo sobre los problemas ambientales se ven de continuo frustradas por hablar los involucrados lenguajes diferentes y no entender lo mismo con los conceptos corrientes.

Respecto del segundo capítulo, en el cual los autores analizan con bases históricas la vulnerabilidad de México ante el cambio climático, la maestra Carabias dijo que el problema principal de los eventos hidrometeorológicos es la falta de planeación. Explicó que los desastres se dan cuando en esos eventos entran los factores social y económico, y que con una debida planeación de esa circunstancia se podrían evitar o mitigar. El segundo capítulo, dijo la presentadora, habla de esa “vulnerabilidad construida” y de cómo el cambio climático puede ser una oportunidad para acelerar el mencionado proceso de planeación.

Aspecto general de la mesa de los autores y presentadores del libro.

El tercer capítulo, dijo la maestra Carabias, incluye seis estudios de campo que muestran normas y reglas de acción propias de cada una de las comunidades allí mencionadas, y son muestra, por tanto, de la acertada práctica de tomar en cuenta las experiencias y decisiones locales sobre los problemas de carácter general. En este punto se refirió también a que en el libro presentado se reflexiona sobre el uso debido o indebido de la información, caso, este último, que puede tener consecuencias tan deplorables como las del desastre de Tabasco en octubre del año pasado. Al respecto, el libro plantea caminos interesantes.

La maestra Julia Carabias en uso de la palabra. A su lado, el Director General del IMTA, Dr. Polioptro F. Martínez Austria y la bióloga Rosalva Landa.

Concluyó de la lectura del libro que presentaba que a) la información oportuna y verídica tiene una gran importancia en el manejo de los problemas ambientales; b) el ordenamiento territorial del país debe mejorarse, pues en la actualidad hay demasiadas variables que no estimulan la planeación de los administradores; c) hay que romper inercias históricas de gran peso: ya no habría que pensar en grandes tecnologías. Entre esto, habría que ver la finalidad del IMTA, por ejemplo: las tecnologías alternativas; d) deben proponerse mecanismos de organización y participación social; e) la concepción  del gobierno como gestor único de la atención de los problemas nacionales se ha agotado hoy en día, y f) la propuesta final del libro lleva el asunto del cambio climático al ámbito legislativo, pues aún no ha sido incluido en la agenda correspondiente para incluirse luego en nuestras leyes. En el mismo sentido, deberá lucharse porque la red social sobre el cambio climático se eleve de rango, hasta convertirla en asunto de la agenda presidencial. Finalmente, la maestra Julia Carabias dijo que si las propuestas del libro que presentaba se siguiesen, el resultado sería benéfico para nuestro país.

El Dr. Raúl García Barrios, durante su presentación.

Por su parte, en su intervención, el doctor García Barrios manifestó que desde la óptica académica el libro se sitúa en dos contextos: la escuela mexicana de investigación social participativa y el manejo adaptativo de ecosistemas.

Expresó que en el libro que se presentaba se destaca el análisis de los procesos de resiliencia y resistencia para la adaptación al cambio climático.

Concluyó con la afirmación de que los elementos para planear la adaptación a este fenómeno mostrados en la publicación: la dimensión ambiental, la cuestión social, los instrumentos de planeación y las estrategias de información y comunicación, dependen de que haya una participación social que venga desde abajo, y de que entre los dichos factores existan vinculaciones y entrelazamientos para que realmente se lleve a efecto la adaptación al cambio climático.

El Director General del IMTA, Dr. Polioptro F. Martínez Austria, comenzó agradeciendo a los autores y a los presentadores del  libro que hubiesen escogido el IMTA para presentarlo, pues, además de ser ésta su casa, es de suma importancia que quienes trabajamos en torno al medio ambiente estemos en constante comunicación.

El Dr. Polioptro F. Martínez Austria comenta los aspectos más importantes del texto presentado.

El libro que se presenta, dijo el Director General del IMTA, nos permitirá avanzar en el asunto del cambio climático durante los próximos meses. Por ejemplo, trata de la forma de superar el déficit entre agua y calentamiento global. Hay que avanzar rápido, y el libro propone elementos para puntualizar la investigación en su nueva prioridad. Los escenarios que tenemos enfrente son difíciles, pues hasta ahora no han funcionado los pronósticos acerca del cambio climático. La ONU ha dicho que es éste el reto más grande del presente siglo, y por ello debemos dar el siguiente paso después del que se dio con la Revolución Industrial. Es decir, avanzar en la adaptación al cambio climático. Debemos encontrar la medida del riesgo entre la amenaza y la vulnerabilidad.

Por otra parte, este libro tiene la virtud de aportar datos nuevos, obtenidos por los autores in situ. Ahora bien, independientemente de que al parecer el cambio climático no va a ser todo lo dramático que se suponía, el libro  nos propone algo de primera importancia, y que está en nuestras manos: disminuir la vulnerabilidad de nuestro país ante el fenómeno del que hablamos, con perspectivas a largo plazo. Porque, por ejemplo, el siniestro ocurrido en Tabasco el año pasado no fue un hecho nuevo. Pero lo que ahora volvió grave el problema fue que hoy la vulnerabilidad de esa parte del país es mayor que antes.

El libro que presentamos propone ideas para disminuir nuestra vulnerabilidad ante el cambio climático, y es un libro que hace que sus autores compartan con nosotros su experiencia. Es un libro valiente, aunque no propone caminos específicos. Sin embargo, el capítulo tercero es fundamental para entender las carencias de los enfoques que se han hecho. Los científicos somos los responsables de que las medidas que se tomen in situ sean las mejores. Por ejemplo, pasar de la crítica a la acción en nuestro sistema social para enfrentarnos al cambio climático.

Otra aportación de este libro es la propuesta de ejercer dicha acción a partir de adoptar las políticas locales, pues hay que reducir la propuesta de solución de los problemas a la escala más local posible. Esto ya se mencionaba en los “Principios de Dublín”.**

Algo más: un valor del libro es que nos da lo que conocemos como “conocimiento implícito”, o sea, precisamente, la experiencia local. Y sólo con la investigación que podamos emprender a partir de él, es que podremos llegar al “conocimiento” explícito, o sea comunicable. Y es lo que más debemos atender de la experiencia contemporánea de la ciencia, para lograr la sustentabilidad hídrica. Es un instrumento de gestión para la recarga hídrica, pero yo creo que debemos generalizar hasta la sustentabilidad hídrica. Nuestro esquema actual no funciona. Debemos dejar de decir que nuestros acuíferos están sobreexplotados, para decir cuánto tiempo les queda de vida.

En su conjunto, este texto no puede dejar de ser leído por quienes nos dedicamos al manejo del agua, terminó diciendo el Dr. Martínez Austria; por ello en la comunidad del IMTA lo recibimos con mucho gusto, pues nos permitirá mejorar nuestra investigación en el futuro.

Terminada la presentación del libro, tanto los autores como el público asistente hicieron algunos breves comentarios:

Víctor Magaña: Hacen falta muchos foros para discutir esta problemática, pues en los aspectos científicos puede confundirse la gente.

Rosalva Landa: Si el libro hace repensar las políticas sobre el cambio climático, obliga a la relación con la gente y vincula el conocimiento, todo en el marco de una reflexión dirigida a las adaptaciones hacia ese cambio y cómo llevarlas a cabo, su cometido se habrá cumplido.

Carolina Neri. El libro tiene una estructura que lo hace agradable de leerse, pues está pensado para que la población pueda entenderlo.

Bióloga Rosalva Landa, autora.
Dr. Víctor Magaña, autor.

Intervenciones del público:

Participante A: La propuesta de tratar localmente los problemas del cambio climático me recuerda que precisamente este fenómeno ha provocado ya una fuerte merma en los cultivos de chía y amaranto en las cuencas de los ríos Atoyac y Nexapa. La chía es prehispánica y tiene una gran demanda internacional, y la están acabando las granizadas. Se necesita tecnología para contrarrestar estos efectos.

Participante B: Hay una gran ruptura en la organización de los comités de vigilancia. Habría que atender eso también.

Participante C: Yo soy de Hermosillo y, en efecto, hemos tenido un cambio en la cultura del agua en nuestra ciudad. Sabemos que tenemos muchas costas en todo el estado de Sonora, y mucho sol. Pero esperamos tecnología del IMTA para la desalación del agua marina.

* Firma del Protocolo de Kyoto para reducir emisiones de efecto invernadero: diciembre de 1997.

** Conferencia sobre el Manejo Integrado de los Recursos Hídricos, 1992, “Principio 2”.

 

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Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales Instituto Mexicano de Tecnología del Agua