Denise Soares
Información general
La articulación temática “agua y género” ha cobrado cada vez más relevancia en las reuniones cumbre de las Naciones Unidas, conferencias y foros internacionales. El tema ha sido abordado en conferencias clave como la Cumbre de la Tierra efectuada en Río de Janeiro en 1992; la Conferencia Internacional sobre el Agua y el Medio Ambiente, celebrada en Dublín en 1992; la IV Conferencia Mundial de las Mujeres, en Beijing, en 1995; la Cumbre del Milenio en Johanesburgo, en 2000 y el IV Foro Mundial del Agua, en México, D. F., en 2006, entre otras. Los avances alcanzados en estos eventos internacionales reflejan los compromisos adquiridos por los gobiernos y otros actores sociales, y son la plataforma a partir de la cual se plantean las nuevas estrategias para seguir fortaleciendo la agenda latinoamericana e internacional de agua y género.
Desde esta perspectiva, el IMTA, la Red de Género y Medio Ambiente (RGEMA), la Semarnat y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) se propusieron promover el análisis de género y la participación de las mujeres en torno al agua, mediante la promoción de una serie de eventos tanto a escala local como nacional, nombrados “La Agenda Azul de las Mujeres”. Su formulación se llevó a cabo con el desarrollo de una serie de talleres en comunidades rurales y urbanas mediante una metodología común, cuyos resultados sistematizados se encuentran en la publicación La Agenda Azul de las Mujeres, coeditada por el IMTA, la Red de Género y Ambiente, el PNUD y la Semarnat. El documento identifica las características y condiciones de las actividades de gestión y de la toma de decisiones de las mujeres relacionadas con el agua en comunidades rurales y semiurbanas, a la vez que busca formular una agenda de incidencia del género en las políticas públicas y contribuir al debate sobre la participación de las propias mujeres en el sector hídrico.
El propósito fundamental de los talleres organizados en el marco de la “Agenda Azul de las Mujeres” fue abrir espacios de reflexión e intercambio para dar voz a las mujeres de comunidades de base, visualizar sus demandas, conocer sus perspectivas y consolidar las agendas locales. Con base en estas, se busca contribuir a la formulación de propuestas para la incidencia en políticas públicas, leyes y regulaciones, así como mecanismos de participación que propicien un mayor protagonismo de las mujeres y fomenten la equidad de género en la gestión integrada del agua. Se efectuaron ocho talleres, en los que participaron 239 mujeres y 35 hombres de once estados de la República, de la forma como en seguida se menciona:
- Taller regional con sede en Jalapa, Ver., con asistentes de organizaciones del propio estado de Veracruz, así como de Puebla y Tabasco.
- Taller peninsular efectuado en Mérida, Yuc., en el que participaron mujeres y hombres de comunidades del propio estado de Yucatán, así como de Campeche y Quintana Roo.
- Taller regional de los Tuxtlas, Ver., con la asistencia de organizaciones de esa misma región.
- Taller estatal efectuado en Chihuahua.
- Taller estatal efectuado en San Cristóbal de las Casas, Chiapas.
- Taller estatal efectuado en la ciudad de Oaxaca.
- Taller regional de Naucalpan, con asistentes de colonias populares del Estado de México y del Distrito Federal.
- Taller estatal efectuado en Zacatecas.
En dichos talleres se compartió una metodología que fue adaptada a las condiciones de cada región. Se hizo uso de técnicas participativas para propiciar el intercambio de información y experiencias a la vez que facilitar el análisis y la formulación de propuestas, con la intención de que las asistentes cubrieran dos aspectos: a) la identificación de la problemática y el análisis de factores de contexto, y b) la formulación de demandas y propuestas. La metodología también tomó en cuenta los múltiples desempeños de las mujeres y se propició que se analizaran de acuerdo con los siguientes cuatro bloques temáticos:
- Agua potable y saneamiento.
- Agricultura.
- Agua y medio ambiente.
- Participación en los ámbitos de decisión.
El presente documento resume los aspectos más relevantes de la “Agenda Azul de las Mujeres”, en términos de propuestas para los cuatro bloques temáticos trabajados en los talleres. Las propuestas son las siguientes:
Agua Potable y Saneamiento
- Que se dé prioridad a las inversiones públicas en infraestructura para la atención de regiones donde la población carece de agua potable para consumo humano y uso doméstico, sobre todo en aquellas comunidades en que las mujeres y las niñas destinan muchas horas de su vida a proveer de agua a los hogares.
- Que los Comités Locales de Agua Potable sean integrados paritariamente, por ambos sexos, de tal manera que las necesidades e intereses de las mujeres estén representados y se favorezcan mecanismos más equilibrados para la toma de decisiones y el acceso a los recursos.
- Que sea reformulado el concepto de “cobertura de agua potable”, a fin de que incluya explícitamente los criterios de calidad, cantidad, regularidad y accesibilidad, tal como señala la observación No. 15 del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la Organización de las Naciones Unidas.
- Que se promueva el uso de tecnologías ecológicas en la construcción y mantenimiento de infraestructura para favorecer la sustentabilidad en el uso del agua, desde las fuentes de aprovisionamiento hasta el tratamiento de las aguas residuales. Se propone respetar y adoptar las prácticas comunitarias así como las de las poblaciones indígenas que propician el reciclamiento, el ahorro, la captación, el almacenamiento y la conservación del recurso.
Agricultura
- Las productoras de las zonas rurales deberán ser reconocidas como usuarias del agua, con independencia de su condición jurídica respecto de la propiedad de la tierra. Con este propósito, se propone que las autoridades agrarias establezcan mecanismos para que las asambleas ejidales o las autoridades comunitarias certifiquen, en los casos de migración o ausencia del titular, que las mujeres han quedado a cargo de la parcela.
- Habrán de ser redimensionados los programas gubernamentales de apoyo a proyectos productivos de mujeres en zonas rurales, de tal manera que estas puedan acceder a tecnologías, infraestructura de riego o captación de agua, así como a la obtención de concesiones de los cuerpos hídricos para las producciones agrícola, pecuaria y pesquera.
Agua y medio ambiente
Creación de la Procuraduría de Protección del Agua.
Se propone dicha dependencia como una instancia autónoma y oficializada, que opere bajo supervisión social. Otorgaría al agua la importancia que merece y brindaría credibilidad a las instituciones, con el fin de terminar con las prácticas de mal manejo y uso político del recurso que ahora prevalecen. La Procuraduría de Protección del Agua permitiría contar con una institución con facultades suficientes para fomentar el cumplimiento de las leyes, su vigilancia y la sanción de los transgresores. Asimismo, contribuiría al cumplimiento de convenios internacionales tales como la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, el Convenio de Diversidad Biológica y la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación y la Sequía.
Participación de las mujeres en los ámbitos de decisión
- Se propugnará la inclusión de las mujeres en el diseño de las políticas sobre el recurso hídrico, en todas las instancias de planeación, ejecución y evaluación, desde las comunitarias hasta los planes de desarrollo nacionales, estatales y municipales, incluyendo las políticas sectoriales y la asignación presupuestal.
- Se buscará la promoción de acciones positivas (cuotas, criterios de contratación, promoción y ascenso laboral, etc.) para que las mujeres tengan una mayor participación en las estructuras administrativas y legislativas, así como en órganos de representación sectorial y ciudadana como los Consejos de Cuenca y los Distritos de Riego.
- Se revisará la intervención femenina en los organismos operadores de agua y en los comités comunitarios de agua durante la construcción de obras.
- Se propondrá la creación de instancias de contraloría social y ciudadana que permitan la fiscalización y la rendición de cuentas de los organismos operadores y las instituciones públicas relacionadas con el agua, todos los cuales deberán incluir a las mujeres.
- Debate y establecimiento de mecanismos de acceso a la información ciudadana —con énfasis en el caso de las mujeres—, sobre la calidad del agua, el abasto y las tarifas, con el fin de favorecer la participación de la sociedad y su corresponsabilidad.
La “Agenda Azul de las Mujeres” como tal está aún en proceso. La sistematización de los resultados muestra que hay un conocimiento insuficiente del tema, que no hay información adecuada ni políticas dirigidas a atender dicha problemática. Queda claro que antes de presentarse propuestas bien sustentadas para incidir en políticas públicas se necesita recorrer un camino de aprendizaje, discusión, organización y articulación de fuerzas que impliquen la instrumentación de acciones de continuidad. Por ello, las propuestas de seguimiento de la Agenda Azul están dirigidas a abrir espacios de interlocución y negociación con instituciones y tomadores de decisiones sobre las políticas del agua de nuestro país. También se proponen la profundización y el enriquecimiento de los temas, poniendo en el centro los intereses de las organizaciones de mujeres, y mixtas, interesadas en un uso sustentable y en una gestión democrática y equitativa del recurso.
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