René Lobato Sánchez
Figura 1. Capacitación para toma de registros a una voluntaria en el estado de
Sinaloa. El usuario es quien agrega la información a la base de datos que se baja
de la Internet, en la cual se despliega gráficamente.
Con los objetivos de contar con una mejor definición espacial
de la lluvia para estudios de variabilidad climática, así como de
mejorar el conocimiento sobre los procesos atmosféricos que
ocurren en la región conocida como el Monzón Mexicano (Douglas
et al., 1993) se programó para el periodo 2003-2008 realizar el
Experimento del Monzón de América del Norte (NAME, por sus
siglas en inglés). Como una componente importante para validar
dicho experimento, se implementó una campaña de mediciones
de superficie y altura durante 2004, además de la instalación
temporal de una red de radares Doppler, perfiladores verticales y
globos piloto en la región conocida como el “dominio central”
(Tier 1 Domain) (Higgins et al., 2003). Con el financiamiento
de la NOAA, y particularmente con el Programa de Pronóstico
Climático para las Américas (CPPA, por sus siglas en inglés), en
colaboración con el Centro de Predicción Climática (CPC/NOAA)
y el IMTA, se instaló una red pluviométrica simple en los estados
de Sonora, Chihuahua y Sinaloa, con una cantidad aproximada
de 1,100 pluviómetros, además de 250 termómetros, estos
como parte complementaria al experimento. La red se pensó,
además de para participar en el experimento del 2004 y obtener
datos junto con las demás redes de observación participantes,
para dejarla como un legado a la contribución de la información
climatológica del país. Para este fin, se consideró importante
la participación de la sociedad en general: escuelas, hospitales,
presidencias municipales, seguridad pública, organismos de
protección civil, asociaciones de agricultores y ganaderos,
distritos de riego, entre otros (figura 1). Esta es la primera
vez que se organiza en México una red de monitoreo climático
con la colaboración voluntaria de la sociedad, donde no se
considera la contribución o pago por hacer las mediciones
requeridas, sino que se invita a la comunidad a compartir las
actividades y los resultados de la totalidad de las mediciones
de la red (Lobato et al., 2005). Este esfuerzo ha permitido que
la red no solo sirva para fines de investigación científica, sino
que también se utilice para monitoreo y previsión a tiempo
real; por ejemplo, en los estados de Sonora y Chihuahua se
aprovecha la infraestructura existente de radio, comunicación
y telefonía por satelite de tal forma que la mayoría de los sitios
reportan diariamente.
Figura 2. Despliegue de la información de lluvia acumulada el 15 de agosto de
2006. Con esta red se pueden definir mejor los patrones de precipitación y los
análisis regionales de alta resolución espacial.
La medición de lluvia y temperatura es muy simple; esto ha
permitido que no se requiera un entrenamiento largo ni el
nivel de estudios medio superior. Es suficiente con saber leer
y escribir, que es la situación normal en la mayoría de las
poblaciones rurales de nuestro país. Asimismo, este proyecto
ha servido para interesar a la comunidad en la importancia de
hacer registros de las variables antes mencionadas.
Entre los resultados relevantes que se pueden observar y
cuantificar están los siguientes:
Una mejor definición de los patrones de precipitación (figura
2): se observa la distribución de los pluviómetros y, al mismo
tiempo, la lluvia registrada para el 15 de agosto de 2006. Se puede
apreciar que la formación de la lluvia obedeció a mecanismos
atmosféricos locales ocasionados por fuertes inestabilidades
termodinámicas, que sufrieron un incremento por la presión atmosférica resultante del encuentro de flujos de superficie con
la accidentada topografía de la región. Recordemos que en esta
región se encuentra la bellísima Sierra Madre Occidental. Otra
característica de estos sistemas es su rápida e intensa evolución,
ya que en un sitio puede llover en forma considerable y a unos
metros de él no caer una gota. Para fines de comparación, en
la figura 3 se muestran los registros obtenidos para el mismo
día de la red climatológica nacional del SMN. Se aprecia que
la red pluviométrica ofrece una mayor definición espacial de
la ocurrencia de la lluvia. Uno de los objetivos planteados por
este proyecto es que la red pluviométrica se pueda mantener
por muchos años, tal que nos permita definir en términos
climáticos la variabilidad respectiva en la región. Con este
propósito, la red será transferida a los usuarios el próximo año,
para su posterior mantenimiento y operación.
Figura 3. Lluvia acumulada obtenida de la red nacional climatológica del Servicio
Meteorológico Nacional (SMN). Los contornos de precipitación tienen menor
definición espacial y, por lo tanto, la red no captura sistemas convectivos de
menor escala.
Referencias
Douglas, M. W., R. A. Maddox, K. Howard y S. Reyes, “The
Mexican Monsoon”, Journal of Climate, Vol. 6, pp 1665-1677,
Agosto de 1993.
Higgins, R.W., A. Douglas, A. Hahmann, E. Berbery, D.S.
Gutzler, J. Shuttleworth,
D. Stensrud, J. Amador, R. Carbone, M. Cortez, M.
Douglas, R. Lobato, J. Meitin,
C. Ropelewski, J. Schemm, S. Schubert y C. Zhang, “Progress in Pan-American climate variability research, The North American
Monsoon System”, Atmósfera, 16, 29-65,
2003.
Lobato, R., W. R. Higgins, O. Rodríguez, W. Shi, F. Oropeza,
C. Arias, I. Mendoza y J. A. Salinas, "The NAME Simple
Raingauge Network", VAMOS Newsletter of the Variability
of American Monsoon Systems Project, Núm. 2, pp 26-28,
octubre de 2005.
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